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Lavar las fresas sin quitarles el rabito para que pierdan el menor sabor posible, dejar escurrir sobre un colador. Batir la nata con el azúcar glass hasta que monte y reservar en el frigo. Cortar pequeñas las fresas y dejar macerar con unas cucharadas de azúcar, un poquito de agua y un chorro de vinagre de módena ( para quien no sepa este truco os cuento que el vinagre hace que se potencie el sabor y el aroma de las fresas y que por supuesto luego no sabe a vinagre el postre ) A la hora de montar pues tan sencillo como poner una ración de fresas y adornar con la nata y si os gusta con un poquito de canela molida.